Texto para el Plan de Lectura del I.E.S Veredillas. Recomendado para alumnos de 1º y 2º ESO por el Dto. de Filosofía.
LA NATURALEZA
En: Robert Walser, Los cuadernos de Fritz Kocher. Ed., Pre-Textos. Valencia, 2007.
Resulta difícil escribir sobre la naturaleza, especialmente para un alumno de la clase de 2ºA. En lo que se refiere a la gente se me da mejor, hay rasgos más concretos. ¡Pero la naturaleza resulta algo tan vago, tan imperceptible, tan inabarcable, tan infinito! En cualquier caso he de intentarlo, me gusta enfrentarme a las cosas difíciles. Hace que corra la sangre por las venas y agudiza los sentidos. No hay nada imposible, he oído decir en alguna parte. Dicho así resulta, en cierto modo, algo superficial, pero hay un rasgo de realidad palpable en semejante expresión. Mi hermano, el que estudia en la Universidad, y yo subimos en una ocasión por los montes. Era invierno, concretamente dos semanas antes de Navidad. El monte era ancho como la espalda de un atleta. Estaba cubierto de nieve de manera suave y delicada, como si una mano cuidadosa la hubiera esparcido. La hierba aparecía como finas puntitas de entre la nieve, lo que le confería una imagen deliciosa. El aire era sol y niebla al mismo tiempo y el cielo sobre nuestras cabezas era totalmente azul, suave, delicado. Caminábamos sumidos en una profunda ensoñación. Más arriba nos sentamos en un banco para disfrutar del panorama. Una vista así es lo más hermoso y magnífico del mundo. La mirada alcanza la más honda profundidad y la amplitud más lejana, y puede, en un momento, detenerse en la estrechez de la proximidad en que uno se encuentra. Pueden verse los campos silenciosos, pradera y el perfil de las crestas de los montes descender hasta la llanura… todo como carente de vida, o como dormido. La niebla se difumina por entre los valles amplios y estrechos, los bosques sueñan, los tejados de la ciudad brillan de forma difusa. Todo resulta tan ligero e ingrávido como en un sueño tranquilo. Luego te hace pensar en las olas del mar, luego en un juguete insignificante, de nuevo en algo nebuloso y de pronto en algo nítido otra vez. No encuentro las palabras adecuadas. Hablamos poco. Cada cual estaba sumido en su propia ensoñación y ninguno de los dos quería romper aquel hermoso silencio dominical de la montaña. Las campanas empezaron a sonar allá abajo. Me pareció como si repicaran justo a mi lado en mis oídos y luego se me antojó que enmudecían y que ni siquiera podía aprehenderlas con mi frágil oído. Cuando volvimos a hablar, lo hicimos muy bajito. Fue de cosas culturales. Mi hermano sostenía la tesis de que era mucho más difícil describir a Karl en Los Bandidos [es una obra teatral de un escritor alemán llamado Schiller] que al canalla de Franz, y yo tuve que darle finalmente la razón cuando me explicó los motivos. Mi hermano pinta, escribe poesía, toca el piano y es un gimnasta excelente. Verdaderamente tiene un gran talento. Yo le aprecio mucho, y no sólo por el hecho de que sea mi hermano, es, además, un amigo para mí. A él le gustaría ser director de orquesta pero en ocasiones dice que prefiere, en lugar de ser director de orquesta, dedicarse a algo que pudiera abarcar todas las artes de este mundo por completo. Está claro que tiene grandes aspiraciones. Volvimos luego a casa, como siempre que se sale a algún sitio se vuelve al punto de partida. De los abetos más cercanos caía la nieve como si fuera polvo de nieve. Comentamos que los abetos tenían una apariencia soberbia, hermosa como las mujeres nobles y distinguidas. Llegado a este punto veo asomar una sonrisa en los labios del profesor. En mi memoria aún asoma el recuerdo del paseo de aquella mañana de domingo, la claridad de ensoñación del ambiente reinante, la vista azul desde el banco, la conversación sobre las artes y el… suena el timbre.
A partir del texto podemos comentar….
1º ¿Quién es el narrador? ¿Cuál puede ser aproximadamente su edad?
2º Su profesor le ha pedido que escriba una redacción sobre la naturaleza pero él dice que ese tema le resulta muy difícil ¿por qué?
3º El narrador dice que enfrentarse a cosas difíciles hace que corra la sangre por las venas y agudiza los sentidos ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? ¿Cómo te sientes tú cuando tienes que hacer alguna tarea que te resulta difícil? ¿Cómo te sientes cuando has logrado acabarla? ¿Y cuando te rindes antes de comenzar?
4º El narrador describe un bellísimo paisaje nevado. Trata de recordar algún paisaje que te haya gustado especialmente y comenta con tus compañeros cómo te sentías.
5º El protagonista estaba acompañado por su hermano mientras disfrutaban de su paseo pero, según dice, apenas hablaban ¿a qué se debía aquel silencio? ¿Has vivido tu alguna situación similar?
6º El protagonista siente una gran admiración por su hermano mayor. Lo admira, entre otras razones, porque tiene grandes aspiraciones ¿Sabes qué quiere decir esto? ¿Conoces a alguna persona que tenga grandes aspiraciones? ¿Por qué crees que esas personas pueden ser admirables? En tu opinión qué consideras preferible, tener grandes aspiraciones o conformarnos con lo que la vida nos va dando. Argumenta tu respuesta con razones.
LA NATURALEZA
En: Robert Walser, Los cuadernos de Fritz Kocher. Ed., Pre-Textos. Valencia, 2007.
Resulta difícil escribir sobre la naturaleza, especialmente para un alumno de la clase de 2ºA. En lo que se refiere a la gente se me da mejor, hay rasgos más concretos. ¡Pero la naturaleza resulta algo tan vago, tan imperceptible, tan inabarcable, tan infinito! En cualquier caso he de intentarlo, me gusta enfrentarme a las cosas difíciles. Hace que corra la sangre por las venas y agudiza los sentidos. No hay nada imposible, he oído decir en alguna parte. Dicho así resulta, en cierto modo, algo superficial, pero hay un rasgo de realidad palpable en semejante expresión. Mi hermano, el que estudia en la Universidad, y yo subimos en una ocasión por los montes. Era invierno, concretamente dos semanas antes de Navidad. El monte era ancho como la espalda de un atleta. Estaba cubierto de nieve de manera suave y delicada, como si una mano cuidadosa la hubiera esparcido. La hierba aparecía como finas puntitas de entre la nieve, lo que le confería una imagen deliciosa. El aire era sol y niebla al mismo tiempo y el cielo sobre nuestras cabezas era totalmente azul, suave, delicado. Caminábamos sumidos en una profunda ensoñación. Más arriba nos sentamos en un banco para disfrutar del panorama. Una vista así es lo más hermoso y magnífico del mundo. La mirada alcanza la más honda profundidad y la amplitud más lejana, y puede, en un momento, detenerse en la estrechez de la proximidad en que uno se encuentra. Pueden verse los campos silenciosos, pradera y el perfil de las crestas de los montes descender hasta la llanura… todo como carente de vida, o como dormido. La niebla se difumina por entre los valles amplios y estrechos, los bosques sueñan, los tejados de la ciudad brillan de forma difusa. Todo resulta tan ligero e ingrávido como en un sueño tranquilo. Luego te hace pensar en las olas del mar, luego en un juguete insignificante, de nuevo en algo nebuloso y de pronto en algo nítido otra vez. No encuentro las palabras adecuadas. Hablamos poco. Cada cual estaba sumido en su propia ensoñación y ninguno de los dos quería romper aquel hermoso silencio dominical de la montaña. Las campanas empezaron a sonar allá abajo. Me pareció como si repicaran justo a mi lado en mis oídos y luego se me antojó que enmudecían y que ni siquiera podía aprehenderlas con mi frágil oído. Cuando volvimos a hablar, lo hicimos muy bajito. Fue de cosas culturales. Mi hermano sostenía la tesis de que era mucho más difícil describir a Karl en Los Bandidos [es una obra teatral de un escritor alemán llamado Schiller] que al canalla de Franz, y yo tuve que darle finalmente la razón cuando me explicó los motivos. Mi hermano pinta, escribe poesía, toca el piano y es un gimnasta excelente. Verdaderamente tiene un gran talento. Yo le aprecio mucho, y no sólo por el hecho de que sea mi hermano, es, además, un amigo para mí. A él le gustaría ser director de orquesta pero en ocasiones dice que prefiere, en lugar de ser director de orquesta, dedicarse a algo que pudiera abarcar todas las artes de este mundo por completo. Está claro que tiene grandes aspiraciones. Volvimos luego a casa, como siempre que se sale a algún sitio se vuelve al punto de partida. De los abetos más cercanos caía la nieve como si fuera polvo de nieve. Comentamos que los abetos tenían una apariencia soberbia, hermosa como las mujeres nobles y distinguidas. Llegado a este punto veo asomar una sonrisa en los labios del profesor. En mi memoria aún asoma el recuerdo del paseo de aquella mañana de domingo, la claridad de ensoñación del ambiente reinante, la vista azul desde el banco, la conversación sobre las artes y el… suena el timbre.
A partir del texto podemos comentar….
1º ¿Quién es el narrador? ¿Cuál puede ser aproximadamente su edad?
2º Su profesor le ha pedido que escriba una redacción sobre la naturaleza pero él dice que ese tema le resulta muy difícil ¿por qué?
3º El narrador dice que enfrentarse a cosas difíciles hace que corra la sangre por las venas y agudiza los sentidos ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? ¿Cómo te sientes tú cuando tienes que hacer alguna tarea que te resulta difícil? ¿Cómo te sientes cuando has logrado acabarla? ¿Y cuando te rindes antes de comenzar?
4º El narrador describe un bellísimo paisaje nevado. Trata de recordar algún paisaje que te haya gustado especialmente y comenta con tus compañeros cómo te sentías.
5º El protagonista estaba acompañado por su hermano mientras disfrutaban de su paseo pero, según dice, apenas hablaban ¿a qué se debía aquel silencio? ¿Has vivido tu alguna situación similar?
6º El protagonista siente una gran admiración por su hermano mayor. Lo admira, entre otras razones, porque tiene grandes aspiraciones ¿Sabes qué quiere decir esto? ¿Conoces a alguna persona que tenga grandes aspiraciones? ¿Por qué crees que esas personas pueden ser admirables? En tu opinión qué consideras preferible, tener grandes aspiraciones o conformarnos con lo que la vida nos va dando. Argumenta tu respuesta con razones.
Texto para el Plan de Lectura del I.E.S Veredillas. Recomendado para alumnos de 3º y 4º ESO por el Dto. de Filosofía.
LA CORTESÍA
En: Robert Walser, Los cuadernos de Fritz Kocher. Ed., Pre-Textos. Valencia, 2007.
La vida resultaría tremendamente aburrida si o fuéramos educados los unos con los otros. La cortesía es un placer para la gente que tiene buenos modales, y en la medida y manera en que los emplean se conoce la naturaleza de las personas como si viéramos su reflejo en un espejo. Sería terrible que una persona pasara junto a otra sin dirigirle un saludo, o que no se quitara el sombrero al entrar en un local o que volviéramos la espalda a nuestros padres o profesores mientra nos están hablando. Desde luego sería una situación insostenible. Sin buena educación no existiría la sociedad, y sin sociedad no habría vida. No cabe duda de que si sólo doscientas o trescientas personas existieran dispersadas sobre la tierra las normas de cortesía serían innecesarias. Pero vivimos todos tan unidos, tan juntos en comunidad que si cada día, de una u otra forma, no hiciéramos concesiones, no sería posible salir bien parados. ¡Cuán interesante resulta observar las reglas que tienen que respetar unas y otras personas! No se trata en absoluto de un reglamento sin sus propios alicientes. En el reino de la cortesía resulta excitante observar cómo abundan senderos deliciosos, calles, paseos estrechos y virajes. También abismos temerosos, tanto como altura tienen sus montes. ¡Y cuán fácil es si se camina con torpeza o confiado, caer en sus profundidades! Por el contrario bien cómodo es andar por el estrecho y tortuoso camino cuando se hace de manea atenta y con los cinco sentidos. Es decir, observado, escuchando, prestando atención para no caer en el vacío. Pensar en la cortesía me resulta algo agradable. A menudo voy por las calles arriba y abajo con la intención de encontrarme con algún conocido e mis padres para saludarle cortésmente. Claro que no sé en qué medida me quito el sombrero con gracia cuando realizo mi saludo. Lo importante es la satisfacción que me produce el hecho de saludar. Pero lo que me resulta más excitante es cuando las personas mayores te saludan. Es fantástico quitarse el sombrero ante una dama y ser saludado de forma amorosa por el mirar de sus ojos. Las mujeres tienen unos ojos tan maravillosos que el solo movimiento de asentir de su cabeza se convierte en un dulce agradecimiento por tan nimio esfuerzo como es quitarse el sombrero. A los profesores se les debe también saludo, por supuesto, y en este caso, los profesores devuelven el saludo cuando son saludados. Son estimados por sus alumnos en la medida en que deben pensar que no se reconocerían sus cualidades si no fueran correctos en su comportamiento. La cortesía no tiene que ver con la edad, sino con uno mismo. Quien no es educado de por sí, no lo es para con nadie, y a aquél al que le produce satisfacción ser cortés le corresponde ser objeto de la cortesía de los demás en mayor grado. Cuando mayor y más significativa resulta la buena educación, más se gana en simpatía y modales corteses. El hecho de ser saludado amigablemente por un señor influyente e importante es una verdadera satisfacción. La gente importante debe también saber sentirse pequeña, y por el hecho de ser importante debe también saber comportarse de forma amable y sin pretensiones. Quien tiene corazón, tiene buenos modales, pues el corazón sabe encontrar la mejor manera de mostrar una buena educación. Puede observarse a la gente que tiene sus formas de cortesía emplazadas en el corazón. Se puede aprender educación, pero resulta difícil si no se tiene el talento necesario para ello, es decir, el deseo de corazón de aprender la cortesía. Nadie tiene la obligación de ser educado, pero en el bienestar de cada cual debe encontrarse esa facultad de ser cortés simplemente sin obligación.
A partir del texto podemos comentar….
1º ¿En qué época crees que fue escrito este texto? Hay detalles como la forma de vestir que pueden darte pistas.
2º ¿Qué edad aproximada puede tener el narrador?
3º ¿Por qué considera el narrador que la cortesía es importante? Fíjate bien porque da varias razones.
4º Hay una parte del texto en la que se hace una comparación entre el “reino de la cortesía” y el avanzar por un camino. Piensa un poco y trata de encontrar el motivo por el que el autor ha querido hacer esta comparación.
5º Comenta el significado de la siguiente afirmación: La cortesía no tiene que ver con la edad, sino con uno mismo.
6º Comenta el significado de la siguiente afirmación: Quien tiene corazón, tiene buenos modales.
7º ¿Por qué crees que al autor le resulta tan satisfactorio ser saludado por los que llama “gente influyente”? ¿A qué tipo de personas se está refiriendo?
8º En la pregunta 3º hemos dado las razones por las que el autor considera importante ser cortés ¿te parece que esas razones son válidas en la sociedad actual? Trata de argumentar tus afirmaciones con razones, por ejemplo, piensa en cómo te sientes cuando alguien es descortés contigo, cómo sería el instituto si nadie se saludara, etc.…
NOTAS SOBRE EL AUTOR DEL TEXTO

Robert Walser fue un escritor suizo que vivió entre 1878 y 1958. Durante muchos años se ganó la vida ejerciendo profesiones muy modestas, nunca como escritor. No conoció el éxito en vida y pasó sus últimos años en una clínica donde continuó escribiendo. La mayoría de sus escritos son autobiográficos (basados en sus propias experiencias) y muchos de ellos hacen referencia a su niñez y juventud. Este texto es un capítulo de una de su primer libro, fue publicado en 1904 y llevaba ilustraciones de su hermano Karl. En esta obra, como en todas las suyas, Walser retrata con escritura irónica e ingenua hechos comunes de la vida cotidiana que, sin embagro, a pesar de su simplicidad aparecen con cierto aire misterioso.
En: Robert Walser, Los cuadernos de Fritz Kocher. Ed., Pre-Textos. Valencia, 2007.
La vida resultaría tremendamente aburrida si o fuéramos educados los unos con los otros. La cortesía es un placer para la gente que tiene buenos modales, y en la medida y manera en que los emplean se conoce la naturaleza de las personas como si viéramos su reflejo en un espejo. Sería terrible que una persona pasara junto a otra sin dirigirle un saludo, o que no se quitara el sombrero al entrar en un local o que volviéramos la espalda a nuestros padres o profesores mientra nos están hablando. Desde luego sería una situación insostenible. Sin buena educación no existiría la sociedad, y sin sociedad no habría vida. No cabe duda de que si sólo doscientas o trescientas personas existieran dispersadas sobre la tierra las normas de cortesía serían innecesarias. Pero vivimos todos tan unidos, tan juntos en comunidad que si cada día, de una u otra forma, no hiciéramos concesiones, no sería posible salir bien parados. ¡Cuán interesante resulta observar las reglas que tienen que respetar unas y otras personas! No se trata en absoluto de un reglamento sin sus propios alicientes. En el reino de la cortesía resulta excitante observar cómo abundan senderos deliciosos, calles, paseos estrechos y virajes. También abismos temerosos, tanto como altura tienen sus montes. ¡Y cuán fácil es si se camina con torpeza o confiado, caer en sus profundidades! Por el contrario bien cómodo es andar por el estrecho y tortuoso camino cuando se hace de manea atenta y con los cinco sentidos. Es decir, observado, escuchando, prestando atención para no caer en el vacío. Pensar en la cortesía me resulta algo agradable. A menudo voy por las calles arriba y abajo con la intención de encontrarme con algún conocido e mis padres para saludarle cortésmente. Claro que no sé en qué medida me quito el sombrero con gracia cuando realizo mi saludo. Lo importante es la satisfacción que me produce el hecho de saludar. Pero lo que me resulta más excitante es cuando las personas mayores te saludan. Es fantástico quitarse el sombrero ante una dama y ser saludado de forma amorosa por el mirar de sus ojos. Las mujeres tienen unos ojos tan maravillosos que el solo movimiento de asentir de su cabeza se convierte en un dulce agradecimiento por tan nimio esfuerzo como es quitarse el sombrero. A los profesores se les debe también saludo, por supuesto, y en este caso, los profesores devuelven el saludo cuando son saludados. Son estimados por sus alumnos en la medida en que deben pensar que no se reconocerían sus cualidades si no fueran correctos en su comportamiento. La cortesía no tiene que ver con la edad, sino con uno mismo. Quien no es educado de por sí, no lo es para con nadie, y a aquél al que le produce satisfacción ser cortés le corresponde ser objeto de la cortesía de los demás en mayor grado. Cuando mayor y más significativa resulta la buena educación, más se gana en simpatía y modales corteses. El hecho de ser saludado amigablemente por un señor influyente e importante es una verdadera satisfacción. La gente importante debe también saber sentirse pequeña, y por el hecho de ser importante debe también saber comportarse de forma amable y sin pretensiones. Quien tiene corazón, tiene buenos modales, pues el corazón sabe encontrar la mejor manera de mostrar una buena educación. Puede observarse a la gente que tiene sus formas de cortesía emplazadas en el corazón. Se puede aprender educación, pero resulta difícil si no se tiene el talento necesario para ello, es decir, el deseo de corazón de aprender la cortesía. Nadie tiene la obligación de ser educado, pero en el bienestar de cada cual debe encontrarse esa facultad de ser cortés simplemente sin obligación.
A partir del texto podemos comentar….
1º ¿En qué época crees que fue escrito este texto? Hay detalles como la forma de vestir que pueden darte pistas.
2º ¿Qué edad aproximada puede tener el narrador?
3º ¿Por qué considera el narrador que la cortesía es importante? Fíjate bien porque da varias razones.
4º Hay una parte del texto en la que se hace una comparación entre el “reino de la cortesía” y el avanzar por un camino. Piensa un poco y trata de encontrar el motivo por el que el autor ha querido hacer esta comparación.
5º Comenta el significado de la siguiente afirmación: La cortesía no tiene que ver con la edad, sino con uno mismo.
6º Comenta el significado de la siguiente afirmación: Quien tiene corazón, tiene buenos modales.
7º ¿Por qué crees que al autor le resulta tan satisfactorio ser saludado por los que llama “gente influyente”? ¿A qué tipo de personas se está refiriendo?
8º En la pregunta 3º hemos dado las razones por las que el autor considera importante ser cortés ¿te parece que esas razones son válidas en la sociedad actual? Trata de argumentar tus afirmaciones con razones, por ejemplo, piensa en cómo te sientes cuando alguien es descortés contigo, cómo sería el instituto si nadie se saludara, etc.…
NOTAS SOBRE EL AUTOR DEL TEXTO

Robert Walser fue un escritor suizo que vivió entre 1878 y 1958. Durante muchos años se ganó la vida ejerciendo profesiones muy modestas, nunca como escritor. No conoció el éxito en vida y pasó sus últimos años en una clínica donde continuó escribiendo. La mayoría de sus escritos son autobiográficos (basados en sus propias experiencias) y muchos de ellos hacen referencia a su niñez y juventud. Este texto es un capítulo de una de su primer libro, fue publicado en 1904 y llevaba ilustraciones de su hermano Karl. En esta obra, como en todas las suyas, Walser retrata con escritura irónica e ingenua hechos comunes de la vida cotidiana que, sin embagro, a pesar de su simplicidad aparecen con cierto aire misterioso.
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